Sunday, June 29, 2008

A 100 AÑOS DEL ENIGMATICO
EPISODIO DE TUNGUSKA



Al amanecer del 30 de junio de 1908, hace exactamente 100 años, "algo", que no se ha podido especificar con total claridad aun pasado un siglo desde el acontecimiento, cayó repentinamente del cielo sobre un desolado e inhabitado rincón de la taiga siberiana, en las cercanías del río Tunguska Medio. La caida de este objeto procedente del espacio exterior provocó una gigantesca explosión que fue sentida a cientos de kilómetros de distancia, y cuya onda sismica llegó a dar dos veces la vuelta al mundo. Los testigos de la explosión vieron elevarse al cielo una masa nubosa con forma de "arbol" que "brillaba como el Sol" y que se elevó hasta unos 80 km de altura, seguido de un calor inusual y un viento impetuoso que derribó casas y tiendas de pastores de renos tunguses, únicos moradores del lugar, a varios kilómetros a la redonda. El conductor del ferrocarril Transiberiano, que corría a unos 500 km al sur del lugar del impacto en ese momento, dijo haber tenido que detener su marcha temiendo un descarrilamiento, al notar como vibraban tanto los vagones como los rieles. Varios astrónomos del observatorio de Irkutsk observaron su trayectoria del bólido que experimento, en su caida vertiginosa, un extraño cambio de dirección en pleno vuelo. Se registra en los diarios de la época que, tan lejos como en Londres, durante las tres noches siguientes se observó una extraña luminosidad nocturna que permitía leer el diario en las noches sin necesidad de luz artificial.
El estudio oficial del suceso fue tardío y no generó mayor interés en las autoridades rusas gobernadas por el zar Nicolás II, enfrentado a mayores problemas como las grandes agitaciones sociales que culminarían, nueve años más tarde, con la Revolución Rusa. No consideró prioritaria su investigación, no envió expediciones a dicha zona y optó por hacerlo pasar más bien como una "advertencia divina" contra la agitación revolucionaria en curso.
De esta forma el suceso quedó en el olvido científico durante los siguientes 19 años. Recién en 1927, el gobierno soviético, ahora al control del país, comisionó al geologo Leonid Kulik para investigar el hecho. El se dirigió al aislado lugar, cubierto de permafrost y bosques de pinos y abedules y jalonado de innumerables pantanos de turba, al que accedió en marzo de ese año tras numerosas dificultades. Kulik iba con la certeza de que demostraría la teoría más lógica, es decir, que el objeto caido en Tunguska había sido un meteorito.
Interrogó a los pastores nómadas que recordaban el hecho ocurrido dos décadas atrás, e investigó el terreno, descubriendo que habían 2.200 km 2 de bosques destruídos, con millones de árboles arrancados de cuajo y tirados en el suelo, quemados y apuntando con sus raices al epicentro de la explosión. En dicho lugar del epicentro, sobresalían varios árboles secos pero aun en pie, con sus troncos sin ramas ni hojas. Sin embargo, entre estos troncos derribados crecía con curiosa rapidez un nuevo bosque joven y verde. A Kulik le llamó la atención que "la temperatura en todo el perímetro es superior a la media normal, a pesar del tiempo transcurrido desde la explosión".
Sin embargo, por más que buscó en sus 4 expediciones al lugar (1927-1937) , Kulik no logró hallar ningún cráter ni restos esperables en un sitio de impacto de un meteorito.
Las entrevistas a testigos revelaron situaciones que eran muy extrañas para la época, pero que ahora nos resultan familiares .
Los pastores tunguses atribuyeron la explosión a un castigo de su dios Ogda, pero entremezclaban relatos de la luz tan brillante que no se podía mirar a ojo desnudo, un calor insoportable que fundió los articulos metálicos sobre la piel provocando severas heridas, la caida de pelos y dientes de los testigos más próximos durante los díoas posteriores. Hablaron de la muerte simultánea de 1500 renos y, pese a que no se consigna ninguna víctima humana directa del impacto por lo inhóspito del lugar, al poco tiempo comenzaron a observarse extraños síntomas entre los habitantes de las cercanías :

"Graves y contínuos males afectaron a nuestras gentes desde aquél día. Los que no murieron rápidamente, comenzaron a enfermar: misteriosos males surgieron mucho tiempo después de ello(...) llagas que se abrían y no cerraban nunca (...) nacían niños con deformaciones , seres mosnstruosos que morían al poco tiempo de ver la luz. Desconsoladas, las madres lloraban sin cesar tras uno y otro parto de monstruos. Con los animales pasaba lo mismo: nacían de cinco patas o de dos. A veces eran seres con gigantecas cabezas y cuerpo reducido o inexistente. Asimismo los vegetales crecían hasta alcanzar formas repugnantes, especialmente aquéllos que nacen bajo tierra"

¿A qué recuerdan estas descripciones de los habitantes del lugar? ¿No es verdad que evocan algo que no existió en el mundo sino hasta 1945, es decir, una explosión atómica?
Nadie, en la época de Kulik (quien murió en 1942 luchando por el Ejército Rojo en Smolensk) conocía los efectos de la radiactividad.
En 1930, el astrónomo Astapovich y el meteorologo Whipple presenraon la teoría de que el objeto había sido un pequeño cometa, o parte de uno, con un diametro de unos 100 metros. Años más tarde se sugeriría, según estudios orbitales, que se podría tratar de un trozo del cometa Encke, que viajaba por las cercanías de nuestro planeta en dichos años.


Recreación de la explosión

En 1946, el físico y escritor ruso Alexander Kasantsev escribió un relato de ciencia ficción llamado "Un huesped del Cosmos". Según los cálculos de este físico, era descartable la posibilidad de que lo que cayó en Tunguska hubiera sido un meteorito, no sólo por la ausencia de cráter o restos del mismo, sino que por su eventual tamaño y velocidad. Para provocar tal daño, estimado a esa altura en el equivalente a 20 bombas atómicas de Hiroshima, el meteorito debiera haber tenido una masa de un millon de toneladas y viajar a una velocidad de 30 a 60 km/segundo, en tanto que los cálculos astronómicos y el estudio de sus efectos sobre los arboles hablan de solo 4 km/segundo para este objeto. La posibilidad teórica de un meteorito radiactivo, compuesto de Uranio 235 o Plutonio puro, nunca se ha demostrado en el espacio y sería algo muy insólito de encontrar.
Otra posibilidad, un cometa, cuya cabeza está compuesta de hielo y gases, si bien no dejaría un cráter, aparte de no haber sido observado los días previos por los astrónomos, requeriría la misma alta velocidad de 40 km/segundo para impactar con tal grado de destrucción.
La conclusión final de Kasantsev en su cuento acerca de Tunguska fue curiosa para su época: lo que se habría estrellado en Tunguska habría sido una nave extraterrestre, a propulsión atómica. Esto lo escribió un año antes de Roswell o del bautizo de los platillos voladores con dicho nombre.
Varias otras expediciones han seguido investigando el sitio. Es destacada la que encabezó entre 1959 y 1960 el doctor Alexei Zolotov, quien estudió troncos de árboles sobrevivientes a la explosión y encontró, en base a sus anillos, un crecimiento anormal de éstos a partir de 1908, con grosores hasta 10 veces los previos, y signos de radiactividad en los mismos (estroncio 90) nunca antes presentes en anillos previos. Resultados, éstos últimos, que no han vuelto a ser confirmados. Además, se hallaron abundantes residuos de niquel en el lugar.
Otras expediciones, como las de Florensky a inicios de los 60, hallaron partículas microscópicas de magnetita (oxido de hierro) e iridio por todo el lugar, un metal común en rocas de origen espacial. Quedaba claro, a esa altura, que el objeto había explotado a unos 8 km de la superficie, de acuerdo al análisis del daño causado y a la ausencia de cráter visible, y que éste habría sido el resultado de la onda de choque atmosférica y, secundariamente, a la onda térmica. Para este científico, la hipótesis más plausible era la de un pequeño cometa que se vaporizó en la atmosfera tras explotar, pese a los cuestionamientos antes mencionados acerca de su origen brusco.
Por su parte, tras otras varias expediciones, Zolotov sugirió, en octubre de 1976, un origen atómico de la explosión, atribuyéndola también a una posible nave extraterrestre.
Recién en 1989, el gobierno ruso permitió a investigadores extranjeros unirse a la búsqueda. Un grupo italiano de la Universidad de Bologna, dirigido por Giuseppe Longo, que viajó a la zona en 1999, anunció en 2007 que habían encontrado un cráter, representado por el actual lago Cheko, a 5 km del epicentro de la explosión. Sus hallazgos no han sido confirmados y han sido puestos en duda por otros cientificos, dado el tamaño del lago y la presencia en él de árboles que parecen tener más de un siglo de existencia.
Finalmente, en 2004, una expedición de la U. de Krasnoyarsk, dirigida por Yuri Labvin, reafirmó la posibilidad de que fuera una nave extraterrestre la que impactó en Tunguska, tras analizar las llamadas "piedras reno" abundantes en la zona tras el impacto, cuyo análisis comprobó un metal desconocido como constituyente.
Más de 67 teorías se han propuesto para explicar este fenómeno, lo cual revela que ninguna de ellas es tan contundente como para considerar resuelto el enigma: un meteorito de antimateria, un trozo de hoyo negro, un super-rayo, una gran bola de nieve, un bloque de hidrógeno sólido, el rayo experimental de Tesla, un terremoto, un misil nuclear de prueba extraterrestre, etc, muchas de las cuales carecen de apoyo sólido.
Muchas de estas teorías podrían calzar con la explosión inicial; Pero, ¿cómo explicar las secuelas observadas en la población local a lo largo de los meses siguientes?
Si hubiera sido una explosión atómica, ¿cómo explicar la existencia de esta tecnología casi 40 años antes de su utilización por el hombre, si no es por inteligencias extraterrestres? ¿y el hecho de que esta explosión se haya producido en un lugar deshabitado y con consecuencias muy menores para la humanidad, comparado con su eventual caida en una ciudad o en el mar, con subsecuentes tsunamis que hubieran matado millones de personas, es muy buena suerte o premeditación para no causar daño?
Da que pensar, ¿verdad? El enigma está lejos de ser considerado resuelto, pese a los avances de la ciencia en todo un siglo completo.
En un Congreso al respecto cerrado ayer en Moscú, el astrónomo Vitali Romeiko denunció que el evento de Tunguska aún hoy no ha sido investigado lo suficiente, lo que explica tal abundancia de teorías.
Les dejo algunas referencias a los interesados en profundizar más el tema.
Se agradecen comentarios y opiniones.


El bosque de Tunguska, hoy


"El Enigma Tunguska", Antonio Las Heras, Ed. Nowtilus 2006
Wikipedia
Cielosur.com
Reyastrol.com,completa revisión de las teorías

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Wednesday, June 11, 2008

PU 239 : UNA GENIAL PELICULA
DE HBO



De vez en cuando, en el cable uno se topa con peliculas extrañas, de esas cuya originalidad o sensibilidad dejan huella en la memoria. Eso me ocurrió con la pelicula Pu 239, original del canal HBO Films (2006) . Se trata de una pelicula, ambientada en Rusia actual, donde el drama profundo y el humor negro se combinan de forma muy original.
La película narra la historia de Timofey Berezin (Paddy Considine) , un devoto padre y esposo y obrero ruso que trabaja en una deteriorada planta nuclear en la era post-soviética. Tras quedar expuesto a una enorme dosis letal de radiación al intentar impedir un accidente nuclear en la vetusta instalación, la Central lo considera un chivo expiatorio del error y no solo no le ofrece ninguna indemnización, sino que lo suspende de su cargo sin sueldo, sin ofrecerle ninguna ayuda.
Con unos pocos días de vida restante, con una deuda a cuestas, y desesperado por el futuro de su amada esposa (interpretada por la atractiva Radha Mitchell) y su hijo pequeño , con constantes molestias derivadas de la radiación, Timofey impulsivamente roba una pequeña cantidad, 100 grs. de plutonio 239 de la planta (isotopo necesario para construir cabezas nucleares) y se dirige sin contarle a nadie a Moscú para intentar venderlo en el mercado negro de la calle, y se instala en un mercado con un cartel que dice Pu-239, lo que ninguno de los transeuntes entiende. Allí se topa con un torpe ladronzuelo de mala muerte, Shiv, que se dedica a cobrar a los comerciantes por protección de mafiosos locales, quien, apenas consciente de lo que Timofey desea vender y que lleva amarrado en un cinturón en su pecho, se ofrece a intentar venderlo a sus conocidos mafiosos, mientras él lop acompañe con su carga mortal por las calles de Moscú. Este Shiv, aunque inmoral, se desvive también por su hijo casi de la misma edad que el de Timofey y por su esposa, a la que obliga a prostituirse para subsistir. Lo que sigue es una serie de situaciones tragicómicas muy graciosas, al lado del obrero que está muriendo y solo piensa en su familia, y los torpes intentos de Shiv por vender el plutonio sin tener clara la gravedad del hecho, sufriendo las consecuencias de su ineptitud una y otra vez.
Hay escenas de antología, como cuando unos ladrones de tan mala muerte como Shiv se dedican a robar a un perro fino para devolverlo a su dueño en busca de recompensa, lo terminan matando al darle abundante cantidad de chocolate de comer, para descubrir además que el perro es propiedad del mafioso rival de su patrón. O como cuando estos ladrones se hacen del plutonio, lo vacían sin saber que es, y confundiendolo con cocaina por su aspecto de polvo blanco, lo aspiran por la nariz, y ... La crueldad y poder de la mafia rusa también es proverbial. Bueno, veanla ustedes si aparece en cartelera, pero les advierto que su dramatismo es tan cruel como su sentido del humor negro.
El film está inspirado en un cuento corto de Ken Kalfus, y fue dirigido por Scott Z. Burns.
Si se interesan por verla, busquenla en el cable, en HBO.
Les dejo el trailer a continuación.

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Sunday, June 01, 2008

UNA HERENCIA QUE SOBREVIVE
A LA URSS
Y SU LEGADO DE MUERTE Y DOLOR:
LA AK 47



Winchester Mistery House, San Jose


Si Sarah Winchester, la viuda de Samuel Winchester, el inventor del rifle de repetición, dedicó los últimos 38 años de su vida a hacer construir sin descanso cientos de habitaciones en su casa de San José, California, hasta su muerte a los 82 años en 1922, todo esto con el único objetivo de evitar que los muertos por las armas inventadas por su esposo la visitaran buscando venganza en vida, según el consejo de una medium, entonces ¿qué monstruoso edificio cabría hacer para los millones de víctimas del "exitoso" fusil soviético AK 47, protagonista principal, popular e infaltable en cualquier conflicto bélico, tribal o terrorista en los paises del tercer Mundo?
El gran logro de la tecnología soviética no podía significar nada distinto de lo que fue el sembrado de odio, violencia y dolor que significó el comunismo en el siglo XX, representado por la URSS como su principal simbolo. Lo curioso es que la muerte, la violencia y el dolor que ha traido al mundo esta invención de la AK 47 ha sobrevivido con creces a la muerte oficial del sistema ideológico que la diseñó.
Darfur, Sierra Leona, el Congo, los guerrilleros palestinos , Chechenia, grupos guerrilleros sudamericanos, la Venezuela de Chávez (que hace poco instaló una fábrica de AK 47 en su territorio), conflictos todos que siembran la tragedia usando como medio esta arma eficaz en su naturaleza. Arma favorita de los grupos terroristas, los que, siendo en su enorme mayoría de origen izquierdista, tuvieron fácil acceso a esta arma. Y hoy en dia, su adquisición a bajo costo y su durabilidad le aseguran un protagonismo actual. Sus virtudes técnicas la convierten en un arma "carne de perro"



El fusil de asalto AK 47, acrónimo de Avtomat Kalashnikov modelo 1947, fue diseñado ese año por Mijail Kalashnikov, un combatiente ruso de la Segunda Guerra Mundial. Herido en un brazo por una bomba, en su convalescencia se dedicó a diseñar un nuevo fusil que reemplazara a las poco confiables carabinas soviéticas, y lo hizo basándose en el fusil alemán Hugo Schmeisser Stg-44 que conoció en el Frente. En 1949 el Ejército Rojo lo adaptó como arma principal de la Infantería, y a contar de 1954 su producción se masificó. Pasó a ser el arma principal de los ejércitos del Pacto de Varsovia y de los militantes guerrilleros de índole marxista durante la Guerra Fría.
Este fusil, que pesa 4,3 kg vacío, ocupa un cargador de 30 cartuchos de 7,62 mm que puede disparar 600 balas por minuto a una velocidad de 715 metros por segundo. Es famoso por su gran fiabilidad, soportando condiciones atmosféricas muy desfavorables, sin ningún incidente. De hecho, puede seguir disparando a pesar de ser lanzada al barro, sumergida en agua o atropellada por una camioneta. Ejemplares viejos, con decenas de años de servicio activo siguen funcionando sin problema. Un tirador promedio consigue alcanzar una persona a 350 mts de distancia.

Pero, hasta ahora, ninguno de sus creadores y fabricantes ha sentido el mismo peso culpable que sufrió en su conciencia Sarah Winchester, como para redimirse al construír un gigantesco edificio con cientos de habitaciones con la esperanza de calmar las almas sufrientes de las miles de victimas del AK 47.

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