LAS CABEZAS OLMECAS


Entre el 1500 y el 100 ac se desarrolló en el sur de México la que es considerada en la actualidad como la Cultura Madre o precursora de todas las culturas mesoamericanas, incluyendo las más conocidas, tales como la maya y la azteca. Muchos de los descubrimientos, avances y costumbres que comunmente asociamos con estas últimas culturas, no fueron sino una herencia de la enigmática cultura Olmeca: la numeración maya, el calendario, el juego de pelota, los primeros edificios monumentales religiosos y la primera escritura jeroglífica de América.
Sin embargo, si hay una imagen única con la que asociamos instantáneamente esta cultura, no es otra sino que las inconfundibles cabezas colosales o gigantes que talló en la piedra basàltica esta antigua gente.
Estas esculturas están involucradas entre la gran cantidad de enigmas y misterios sin resolver que envuelven a los olmecas. Son demasiadas las cosas que se desconocen acerca de este pueblo: su origen y su brusca aparición en el escenario mesoamericano, su nombre original (olmecas, u hombres del hule, fue un nombre que los aztecas dieron a la gente que habitaba la antigua zona olmeca màs de 1500 años después), su aspecto fìsico, sus costumbres religiosas y la importancia que daban a elementos tales como el jaguar y el jade, las razones de su desaparición. Ante la casi completa ausencia de restos humanos para ser estudiados, dado el ambiente tropical y húmedo donde habitaron, sus figuras que representan personas con indudables rasgos negroides (cabezas colosales) o marcadamente orientales (figuras y máscaras) abren más y más interrogantes
Sí se sabe que habitaron la calurosa y pantanosa zona de los actuales estados mexicanos de Tabasco y Veracruz, bordeando el Golfo de México. Sus tres grandes centros urbanos, fueron inicialmente San Lorenzo, habitado entre 1200 y 900 A.C., seguido por La Venta (1000-400 A.C.) y Tres Zapotes.

En estos 3 antiguos centros urbanos se han encontrado las 17 cabezas colosales halladas hasta el momento, enterradas varios metros por debajo de la superficie arcillosa de la región. De las 17, 10 fueron halladas en San Lorenzo, 4 en La Venta y 3 en Tres Zapotes, pero perfectamente podrían haber muchas más ocultas bajo la tierra. Estas cabezas miden entre 1,47 y 3,4 mts de altura, pesan entre 6 y 50 toneladas, y están talladas en andesita proveniente de los Montes Tuxtlas, situados a 80 km de las tierras bajas donde se encuentran. Es decir, debieron atravezar un largo trayecto entre selvas, bosques y ríos para llegar hasta su destino. Todas las cabezas corresponden a personas de rasgos negroides, de labios gruesos, nariz ancha, mejillas llenas, ojos almendrados y gesto adusto, todas diferentes entre sí, coronadas por un yelmo curioso. La boca con las comisuras labiales hacia abajo, en lo que recuerda un gesto despectivo, es característica de todo el arte representativo olmeca (boca olmeca) y en imagenes menos realistas, son coronados por afilados dientes de jaguar.
La primera de estas cabezas fue descubierta por casualidad en 1862 en Tres Zapotes por un ingeniero mexicano, José María Melgar, quien ya hizo notar en esos años su curioso aspecto racial, y fue considerada una rareza aíslada del arte maya, pues se ignoraba la existencia de la cultura olmeca en esa fecha. Fue llamada la Cabeza de Hueyapán. Recién 63 años después, en 1925, Franz Blon descubrió una segunda cabeza colosal en La Venta.
Entre 1940 y 1946, Matthew Stirling y P Drucker encontraron otras 10 cabezas en San Lorenzo y La Venta, asi como una estela con la fecha 31 a.c. que revela el tardío asentamiento olmeca en esta última ciudad.
¿ A quiènes representan estos monumentos? Se ha especulado, sin comprobación, que podrían corresponder a reyes, sacerdotes o jugadores de pelota, ésto último en base a los cascos y orejeras que lucen , artefactos de protección ante la dura pelota de caucho usada en dicho juego.
Nucleo del desarrollo olmeca, mapa.
Actualmente, estas cabezas colosales se pueden conocer en diversos museos mexicanos.
Hay 7 cabezas en el Museo de Xalapa, Veracruz; 4 en el Parque Museo al aire libre de La Venta, en Villahermosa; 2 en el Museo de Antropología del D.F. de México; 1 en San Lorenzo, y 1 en el Museo de Santiago Tuxtla.
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