LA CAPILLA DEL NIÑO DIOS DE LAS PALMAS

De una majestuosa y antigua construcción clásica, candidata a transformarse en una de las nuevas 7 maravillas del mundo moderno, como el Partenón y su copia de Nashville mencionadas en el post anterior, nos saltamos bruscamente a una pequeña y humilde capilla rural enclavada en la Cordillera de la Costa de nuestro país. Humilde, sin grandes pretensiones, pero hermosa en su simpleza y rodeada de un entorno bucólico y rodeado de sensaciones de paz y tranquilidad rural, que ameritan el darse una vuelta y conocerla, si se viaja cerca de Olmué o la ruta de la cuesta de La Dormida. No se arrepentirán.
Pero no nos engañemos por su simpleza : esta capilla tiene toda una antigua y curiosa historia, con milagros incluídos, y cada 24 de diciembre por la noche es escenario de una gran fiesta religiosa popular dedicada al nacimiento del Niño Dios. Durante esta fiesta, se baila a la figura del Niño Dios, imagen de madera policromada cuyo origen es desconocido. Esta es la historia.
En 1775, un modesto campesino de apellido Tapia iba con una carga de leña y carbón por los cerros entre Caleu y Las Palmas. De pronto, en su trayecto se da cuenta que hay una figura religiosa, modestamente vestida; era la imagen del Niño Dios. Este campesino mantuvo la imagen en su poder hasta 1780, fecha en la que se la entregó a don Castulo Roco a cambio de una cuartilla de harina. Su nuevo dueño se la llevó entonces a su casa en Las Palmas de Olmué. Desde esa fecha, la imagen fue conocida como el Niño Dios de Las Palmas. Luego su hijo, Eliseo Roco y sus hermanas se hicieron cargo del Niño Dios, construyendo una ermita para su veneración, en la cual se celebraban bautizos, confirmaciones e incluso matrimonios.
En 1868, finalmente, los habitantes de Las Palmas y alrededores levantan una pequeña y hermosa capilla en el lugar de la ermita, que es precisamente la que hasta hoy se conserva. Y el 24 de diciembre de 1921 se inicia la tradición de reunirse allí para rezar, cantar y bailar (bailes chinos) acompañados por cañas y tarros forrados en cuero, en torno a la figura del Niño Dios, tradición que ya ha completado 85 años de existencia .
A un costado de la capilla, existen varias placas de agradecimiento por favores concedidos. El relato más conocido de un milagro producido en dicho lugar es el dado por Rosa Fernández de Ruiz, quien declaró haber estado año y medio postrada en cama y con dolores persistentes producto de una tromboflebitis crónica que le tenía su pierna edematosa (hinchada) y fría, con expectativa médica de amputación para solucionar definitivamente el problema. Al asistir ella en silla de ruedas a la Fiesta de Nochebuena en la Capilla, en forma súbita e inexplicable la pierna se deshinchó y recuperó su circulación y calor mientras rezaba el Rosario; a tal punto, que llegó esa noche de vuelta a su casa corriendo y subiendo escaleras y sin volver nunca más a sufrir de esa flebitis.
La Capilla se encuentra a unos 15 km de Olmué, tomando primero el camino a Quebrada Alvarado para, en este lugar, abandonar la ruta La Dormida a Santiago e internarse por un camino a la izquierda que pasa por el famoso pero caro restaurant de campo "No me olvides"; desde allí sigue un estrecho y exuberante camino que serpentea el estero Las Palmas , llegando a la capilla ubicada en lo alto de una loma, rodeada sólo de campos y parcelas. Hay un amplio sitio abierto, con mesas para picnic, algunas enormes palmas chilenas en su frente, y una sensación de tranquilidad enmarcada por un aire puro dificil de encontrar en estos tiempos. Desde este lugar se tiene una amplia vista de todo el valle.Es un agradable y recomendable paseo.
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