LA MAYOR TRAGEDIA MARITIMA
DE LA HISTORIA NO FUE LA DEL TITANIC

Imagen del Wilhelm Gustloff en su era dorada
Si a uno se le pregunta cuál ha sido la peor tragedia marítima de la historia reciente, lo más probable es que salte inmediatamente a la mente el nombre del Titanic. Una gran y dramática tragedia ocurrida el 15 de abril de 1912, al chocar el trasatlántico con un iceberg, acontecimiento recientemente recreado en una magnífica película. En ella fallecieron 1.622 personas y fueron rescatadas 605. Un gran desastre, no cabe duda, pero que por lejos no constituye el peor desastre de la navegación marítima. ¿qué me dirían si les cuento que en 1945, el hundimiento deliberado de un barco hospital lleno de refugiados costó 6 veces más vidas que el Titanic, exactamente 9.343 personas fallecidas en unos 55 minutos?
Así es, pero esta tragedia es conocida por muy pocos. Del nombre del barco involucrado, el Wilhelm Gustloff alemán, posiblemente sea esta la primera vez que sea escuchado por muchos lectores, y las circunstancias no accidentales de su hundimiento han sido cubiertas por un no casual manto de silencio que debe ser develado. Y de la historia surge un hombre, el capitán del submarino soviético S-13 Alexander Marinesko, quien debe ser el ser humano responsable de la muerte de más personas a raíz de una sola órden suya y en unos pocos minutos. Alexander Marinesko hundió posteriormente otro barco hospital alemán, el Goya, sumando otras 6.000 muertes. Estas acciones lo llevaron a ser propuesto como Héroe de la Unión Soviética. Cargará por siempre en su consciencia con la muerte de más de 9.000 personas inocentes, aunque seguramente haya sido felicitado en su momento por sus superiores comunistas, para quienes estas vidas, tradicionalmente, no tienen importancia, tal como lo han demostrado en sus largas décadas de poder total.
Veamos su historia.
El Wilhelm Gustloff fue un trasatlántico de línea alemán construido en 1937 por el gobierno nazi y destinado a organizar actividades culturales y recreacionales para los trabajadores , lo que incluía cruceros de turismo a diversas partes de Alemania y de otros países, incluyendo el Mediterráneo y el Mar del Norte. De esa forma, el partido nazi pretendía entregarles actividades que antes estuvieron al alcance sólo de los ricos y poderosos. En compensación la clase trabajadora se desempeñaba de manera más productiva, participando de los beneficios que su esforzado trabajo le daba al Tercer Reich. El buque fue construido por Blohm & Voss, Hamburgo, tenía 208,5 metros de eslora y 23,5 metros de manga, desplazaba 25.484 tn impulsado por motores diesel de 9.500 HP. Contaba con una tripulación de 420 oficiales y marineros y podía transportar a 1465 pasajeros de una sola clase con una velocidad de 15,5 nudos. Fue bautizado Wilhelm Gustloff en honor a un líder nacionalsocialista suizo asesinado en 1936.
Una vez iniciada la 2ª Guerra mundial, el Gustloff fue destinado a Buque hospital, labor que desempeñó durante todo este período, hasta que en enero de 1945 se le asignó una nueva misìón humanitaria. En ese momento, enfrentado al incontrarrestable avance del Ejército Rojo de la URSS sobre Alemania, el Almirante Doenitz ordenó que el Gustloff, junto a otros barcos de transporte, cargueros, auxiliares y pesqueros destinados en el Báltico , participara en la mayor evacuación realizada en la historia, consistente en el rescate y transporte de millones de refugiados, enfermos, heridos y todos los que escapaban de las hordas rusas que desde el este avanzaban arrolladoramente hacia el territorio alemán de Prusia Oriental y el puerto de Danzig, enclavado en medio de Polonia.
En el puerto, más de 60 mil refugiados trataban de abordar las naves creándose un estado de caos y confusión. Mientras los oficiales trataban de contabilizar a los pasajeros, mucha gente abordaba desordenadamente burlando la guardia que se veía inerme para controlar a la multitud. Algunos disparos al aire hacían recuperar el control pero no por mucho tiempo. Niños deambulaban por doquier buscando a sus padres. Un nutrido grupo de auxiliares femeninas de la Kriegsmarine fueron acomodadas en lo que una vez fue la piscina del lujoso trasatlántico ubicada en la Cubierta-E. Todas eran jóvenes de entre 17 y 25 años. Un día antes de zarpar, llegó un tren hospital a Gotenhaven llevando heridos que fueron subidos a bordo y acomodados en la llamada cubierta para tomar de sol donde años atrás, miles de turistas alemanes se broncearon navegando por las aguas del Mediterráneo. Todos los espacios del buque estaban abarrotados de gente. En cubierta se veían algunas ametralladoras antiaéreas instaladas para rechazar posibles ataques aéreos. Sólo dos tercios de los pasajeros llevaban chalecos salvavidas y ante el número de pasajeros era evidente que en caso de emergencia los botes salvavidas no podían albergar al resto.
El buque contaba con una tripulación de 173 hombres, y transportaba 918 oficiales y marineros, 373 mujeres del Cuerpo Femenino Auxiliar de la Kriegsmarine, 162 heridos y 4.424 refugiados. La lista oficial informó de un total de 6.050 personas, pero no cabe duda que muchos cientos más, de una manera u otra, lograron subir a bordo escapando del Ejército Rojo. Las últimas investigaciones dicen que a bordo del Gustloff viajaban, 8.956 refugiados, 918 oficiales y marineros de la 2.Unterseeboot-Lehrdivision, 373 mujeres del Cuerpo Femenino Auxiliar de la Kriegsmarine, 173 auxiliares y 162 heridos graves sumando un total de 10.582 personas.
Rumbo a su destino final
A las 12:30 de la tarde del 30 de enero de 1945, el Gustloff soltó amarras mientras cuatro remolcadores lo sacaban a la rada. El Gustloff zarpó de la bahía de Gotenhaven en un día con muy mal tiempo, precedido por un barreminas. Nevaba con vientos fuertes y la temperatura era de 10 grados bajo cero. El mar se encontraba medio congelado y cualquier persona que cayera al mar no podría sobrevivir. El Gustloff comenzó la navegación sin escolta contra los ataques submarinos o de aviación. Ante los ataques aéreos el buque tenía la protección del inclemente clima y unas pocas ametralladoras antiaéreas, pero ante los submarinos estaba inerme. Pronto la oscuridad invernal envolvió al buque y la gente con varios días sin comer ni dormir, cayo presa del mareo. La cubierta estaba congelada.
A las 21:08 del día 30 de enero de 1945, el Wilhelm Gustloff navegaba entre la Bahía de Danzig y la isla danesa Bornholm, casi a la altura de Stolpmunde en Pommerania, cuando fue descubierto por el submarino soviético S-13 comandado por Alexander Marinesko. Esa noche de enero de 1945, Marinesko disparó tres torpedos contra el Wilhelm Gustloff que recibió de lleno los impactos, escoró rápidamente a estribor recuperando la verticalidad poco después, pero finalmente volvió a escorar. El testigo del hecho Karl Hoffman relató que el primer torpedo hizo blanco en la proa debajo de la línea de flotación, el segundo en la sección media a la altura de la piscina, matando a casi todas las auxiliares de marina, y el tercero a mitad del buque por delante de la sala de máquinas. En pocos minutos el castillo de proa se encontraba casi bajo las aguas. En menos de 50 minutos el Gustloff se hundió, llevándose hasta el fondo del Báltico a 9.343 hombres, mujeres y niños. 1.239 personas pudieron ser rescatadas con vida por buques alemanes que se encontraban en las cercanías en misiones de evacuación o escolta, el mar estaba cubierto de cadáveres con salvavidas.
Karl Hoffman sufriendo hipotermia fue rescatado por el Torpedoboot T-36 cuya tripulación lo reanimó con masajes y te caliente. El T-36 formaba parte del escuadrón de escolta del crucero pesado Admiral Hipper que también llevaba refugiados. El propio T-36 sorteó dos nuevos torpedos escapando a toda velocidad. A las 2 de la tarde del 31 de enero de 1945, el T-36 llegó a Sassnitz.
De Alemania Oriental y Polonia, en total fueron evacuadas 2 millones de personas, que de no haber podido escapar, habrían sido asesinadas por los rusos, como lo fueron los que quedaron atrás. De los que lograron ser embarcados, entre 25 mil y 30 mil murieron, la mayoría de ellos, unos 15 mil, cuando en Gustloff y el Goya fueron hundidos.
Seguramente, muchos lectores habrán escuchado acerca del Lusitania, trasatlántico estadounidense que en 1915, durante la I Guerra Mundial, transportaba pasajeros pero también armamento oculto en sus bodegas desde EEUU hacia Inglaterra, hundido por un torpedo de un submarino alemán que lo había advertido, cobrando la vida de 1.460 personas. Ese hecho fue, con razón, motivo de condena mundial . Pero ¿y éste? ¿cuál fue su atenuante? ¿sólo porque las víctimas eran alemanas? ¿O porque el submarino agresor era soviético comunista, y no era conveniente molestar a este pais, aliado de Occidente en un principio y hasta que terminó la guerra, y luego convertido en formidable adversario de las democracias occidentales?
Una de las causas, incluso más específica e inmediata, de las atrocidades cometidas contra la población alemana del este de Prusia fue la propaganda de odio soviética que deliberadamente incitaba a las tropas soviéticas a la violación y al asesinato, incluso a matar niños alemanes. El jefe de los comisarios de propaganda soviética fue un poeta comunista lleno de odio llamado Ilya Ehrenburg, amigo de Pablo Neruda. Una de sus directivas a las tropas soviéticas dice:
“ MATAD! MATAD! En la raza alemana no hay nada más que mal; ni uno entre los vivos, ni uno entre los aún no nacidos, nada más que mal! Sigan los preceptos del camarada Stalin. Aniquilen a la bestia fascista de una vez por todas en su guarida. Usen la fuerza y rompan el orgullo racial de esas mujeres alemanas! Tómenlas como su botín de guerra! A medida que avancen, maten, nobles soldados del ejército rojo!”
Por el número de víctimas, el hundimiento del Wilhelm Gustloff es el desastre marítimo registrado más grande de la historia.
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